sábado, 12 de marzo de 2011

Soledad en el puerto



Transcurre el otoño por los parques
Que de hojas visten su nostalgia
Para huir con el mar y su bravura
Con aquel que al cielo tizna de tristeza
Y al sensible transeúnte de infinito
Vocabulario tan efebo como inerte.

¡Cuánta soledad destila el puerto
Entre la dulce lencería roja
Que al viento sacuden las ventanas
Cuan aladas amapolas lustrosas!

El mar mece las luces de los barcos
Al son de un piano sordo e inaudito
Y los cantos del silencio vierten soles
Y la soledad sublime los devora
Pues otoño yace amante del sigilo
Como el mar tierno perfume de las lonjas.

¡Cuánta soledad el cielo expande
Sobre las frías aceras de cemento
Bajo faldas eternas ocres y azules
Entre hipócritas señores ya longevos!

Vierte soledad el puerto insigne
Que al artista extirpa fulgor de savia
Mientras otoño se baña en sus rincones
Al son de un organillo por la alborada
Y el extraño transeúnte de sus calles
Vierte mares de emociones infundadas.