miércoles, 11 de junio de 2014

Besé tus párpados


Besé tus párpados
con la ternura del cielo.
Barnicé tu boca
con un beso carmesí.
Besé tu oído
con mi canto secreto.
Barnicé tus besos
con rocío y jazmín.

El tiempo y la noche


Pasa el tiempo
como un suspiro,
como ráfaga de viento
magallánico…
Y tú entre las madréporas
cortando los astros
en esta inmensidad
que es la noche.

El manto nocturno
te cubre el rostro,
los cabellos negros;
te baña la lluvia.
La espesura de la noche
besa los cristales
de tu alma de fuego
dolorido.

Más allá, en los montes
del tiempo,
la llovizna cruza
los paraguas difusos.
La luna de plata
se pierde en el río
se pierde en los ojos
amplios de la noche.

domingo, 8 de junio de 2014

Es secreto


Es secreto;
nuestros nombres no ruedan por sus bocas.
No existes. Yo tampoco existo.
Búscame en el último cometa y en la primera gota de rocío al alba.
Ilusión, vuelve a mi sueño; ven, repite conmigo:
nadie intuye lo nuestro;
es la idea que brota hasta el cielo y carga nuestras alas
de azules salvajes.
Invítame a nacer en tu boca y a inventar mil caricias
en tu cuerpo olvidado.
Somos dos sombras de luto; dos tragos amargos
pero esto es secreto.
Las cicatrices que hubo no importan.
Es secreto; el amor no existe.

Los barcos y el silencio


Los barcos mecen los silencios
de unos pasajeros ausentes.
La lluvia me viste en tu ausencia,
en tu viaje interminable.
El eco te nombra en silencio…
te nombra el silencio sin nombrarte.

jueves, 5 de junio de 2014

La vegetación


La vegetación de las cimas
se empina hasta las cúpulas celestes
del vacío y sus enigmas.
En la nada traza el ave sus presagios
mientras brota en las montañas
el latido del misterio.

Pintora insurgente


Tu pincel resbala por el trazo de mi existencia;
el óleo enciende cada antorcha en la profundidad del manto nocturno.

En la espesura del cielo pintas constelaciones
y en el suelo oscuro, personajes andróginos.

Pintaste el lienzo de mis días
recreando aquellos mundos
que persisten en tu memoria.

Los colores pasteles pueblan aquel orbe de ensueños
y el misterio en cada capa de tu obra yace.

Tengo ganas de dibujarte y de que pintes
mi esencia en algún bosquejo surrealista,
para permanecer inmortal y conocer tus secretos
de pintora insurgente.

Soy mujer


Soy débil, mi cuerpo gobiernan,
mi llanto no cesa;
día y noche, involuntariamente,
escucho lo que desdeño,
soy objeto a merced de la prensa,
soy infinitamente bella, soy mujer.

Soy torpe, mi libertad limitada,
mi opinión socavada;
día y noche, involuntariamente,
trabajo con el desprecio,
soy insecto que Él cercena,
soy infinitamente pequeña, soy mujer.

Soy inferior en todas las facetas,
culturas e imaginarios;
día y noche, involuntariamente,
entrego mi cuerpo a mi amo;
soy muda, casta y pecadora
culpable de la lujuria, soy mujer.

Soy cosa ante mujeres y hombres,
soy blanco de prejuicios y juicios,
soy amor pero puta rebelde,
soy madre, cuerpo y esposa;
soy esclava que vale mil machos
que decoran las jaulas de mujer.

Dios todopoderoso


Dios todopoderoso,
omnipresente indiferente
a la desgracia del/de la oprimido/a.
¿Qué es Dios sino el reflejo
del ser humano más vil?
¿Qué es la Biblia sino el espejo oscuro
del/de la vanidoso/a?
Dios castiga, Dios perdona,
Dios no mira, Dios no oye;
yo esperé, esperé, esperé
bajo la sombra de su silencio;
ella esperó, esperó, esperó
mientras el cielo caía a pedazos…
y su cuerpo moría
y los/as suyos/as morían
y su fuerza y su fe
se perdían de a poco.
Dios todopoderoso,
Dios inerte, Dios ególatra;
Dios que estás en el cielo,
yo que estoy en la tumba.
Dios, Dios el padre;
yo, mujer del infierno.

En el jardín


Tus ojos resplandecen
en el jardín
como dos faroles
iluminando el mundo.

Eres como la fuente
profunda  
que colma el sentir
con su frescor marino.

Todos los colores
se disipan 
cuando tu pecho galopa
por amor desbordado.

Reverdecen
los árboles caídos
y los tristes ojos
de tu amada insurgente.

La observas
silente en el jardín,
oculta tras las ramas,
misterio del mundo.

Te observa en silencio
la musa
con la tímida mirada
de un/a infante retraído/a.

El amor
cierra todas sus heridas;
renacen como flores
tus latidos en la tierra.

Contemplas su sonrisa
insondable;
yo huyo de tu faz
y de los ojos cautivos.

Ermitaño


Ermitaño,
tú que vagas por los montes
sin vestimentas ni normas
inclementes,
cuéntame qué fue del río
y del ave que salvaste
con el arte de un arpista;
cuéntame, loco aventurero,
cuánta poesía
oyó la luna de tus noches.
Dime, corazón de escarcha,
cuánto tiempo hace
que gozas de la vida.

martes, 3 de junio de 2014

Campesina


Condúceme al borde del estero de las aguas verdes
cubiertas por hierbas mustias, semejantes a enredaderas
que flotan cuan nenúfares sobre la superficie.

Riégame como a los huertos que nutres con tu risa
y enséñame a cultivarlos en las tierras oscuras;
condúceme hacia los árboles que ofrecen a los/as hambrientos/as
sus frutos maduros, perfumados.

Guíame hacia las ramas que cobijan a las aves,
al óvulo abandonado que yace sobre las hojas,
al nido de los/as pichones/as que crecen, ocultos/as.

Dame a probar el mate amargo que derramas sobre tu lengua,
cárgame con la leña hasta el horno de barro;
prende el fuego y al caldo viértele humo.

No reduzcas el amor a cenizas sin antes haber probado el néctar de las flores.
Enséñame tus saberes de hierbatera, de espigadora, de cocinera, de agricultora y de fiera fuerte, campesina.


Tus dedos


Tus dedos invisibles
tocan
“Serenata del mar”.

Las cuerdas de mi alma
envidian
la madera de tu guitarra
amante.

Te prefiero
ante cualquier intérprete
cuando doblegas
al silencio.

“Capricho Árabe” conduce
a los dedos
que pulsan mis cuerdas
una a una.

Tus sentimientos
confluyen en la pieza;
tu espíritu irrumpe
en cada espacio
del salón.

Un minué de Bach
desnuda
a estas manos cautas
que intentan alcanzar
la precisión de las tuyas.

Tu pasión estalla
en mi pecho;
tu melancolía perfuma
mi voz.

Noche de lluvia


Noche de lluvia. Año 1921.
Los faroles yacen encendidos;
los paraguas se abren bajo el cielo.
El abrigo es largo; la noche, difusa.
Carros negros desfilan por las calles.
Fantasmales siluetas oscuras
desaparecen tras mis pasos.
Ebrio, el mar, devora a los espíritus
hambrientos de música.
Tu ventana deshace el firmamento,
la lluvia, las cortinas, el balcón antiguo
que mira al horizonte.
“Fantaisie Impromptu rueda por las calles;
tu piano cala mis oídos.
Mis pasos se detienen bajo el balcón.
La lluvia cae sobre los tejados.
El sombrero vuela por los aires
y las olas se desangran frente a ti.
El corazón galopa sobre el cielo
mientras aguardo, ansiosa, ver tu faz.

Marina con vapor de Alfred Stevens por G. A.