martes, 3 de junio de 2014

Campesina


Condúceme al borde del estero de las aguas verdes
cubiertas por hierbas mustias, semejantes a enredaderas
que flotan cuan nenúfares sobre la superficie.

Riégame como a los huertos que nutres con tu risa
y enséñame a cultivarlos en las tierras oscuras;
condúceme hacia los árboles que ofrecen a los/as hambrientos/as
sus frutos maduros, perfumados.

Guíame hacia las ramas que cobijan a las aves,
al óvulo abandonado que yace sobre las hojas,
al nido de los/as pichones/as que crecen, ocultos/as.

Dame a probar el mate amargo que derramas sobre tu lengua,
cárgame con la leña hasta el horno de barro;
prende el fuego y al caldo viértele humo.

No reduzcas el amor a cenizas sin antes haber probado el néctar de las flores.
Enséñame tus saberes de hierbatera, de espigadora, de cocinera, de agricultora y de fiera fuerte, campesina.


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