jueves, 5 de junio de 2014

En el jardín


Tus ojos resplandecen
en el jardín
como dos faroles
iluminando el mundo.

Eres como la fuente
profunda  
que colma el sentir
con su frescor marino.

Todos los colores
se disipan 
cuando tu pecho galopa
por amor desbordado.

Reverdecen
los árboles caídos
y los tristes ojos
de tu amada insurgente.

La observas
silente en el jardín,
oculta tras las ramas,
misterio del mundo.

Te observa en silencio
la musa
con la tímida mirada
de un/a infante retraído/a.

El amor
cierra todas sus heridas;
renacen como flores
tus latidos en la tierra.

Contemplas su sonrisa
insondable;
yo huyo de tu faz
y de los ojos cautivos.

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