martes, 3 de junio de 2014

Tus dedos


Tus dedos invisibles
tocan
“Serenata del mar”.

Las cuerdas de mi alma
envidian
la madera de tu guitarra
amante.

Te prefiero
ante cualquier intérprete
cuando doblegas
al silencio.

“Capricho Árabe” conduce
a los dedos
que pulsan mis cuerdas
una a una.

Tus sentimientos
confluyen en la pieza;
tu espíritu irrumpe
en cada espacio
del salón.

Un minué de Bach
desnuda
a estas manos cautas
que intentan alcanzar
la precisión de las tuyas.

Tu pasión estalla
en mi pecho;
tu melancolía perfuma
mi voz.

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